Trataba de no pensarlo tanto, sin embargo al caer la noche siempre la luna me hablaba de Él, y me contaba los pasos que había dado, me entraba la curiosidad de saber si en alguno de ellos también me había pensado, (siquiera por error). Sabía que cualquier intento por motivar a su corazón
era inútil, sabía que no tenía ni la más mínima posibilidad de habitarle. Por eso dejé las ilusiones en otra sonrisa.