19.2.10

Entraste sin preguntar, acomodaste tu risa en mi cama sin sueños mientras yo te empezaba a contar que no puedo convidar más que promesas rotas; sería lo que no fui con tal de verte asomado al balcón de mis penas. Tu ausencia es como un zarpaso de días fallutos que no pasan más.

Gente no-timida

20-4-2010

Descubrime