A ti que me has ganado con un naipe marcado la partida, a ti que has compartido conmigo una almohada en el infierno. A ti que vas deprisa por miedo a que la risa se marchite, a ti que te diviertes jugando con la muerte al escondite. A ti que has detenido con un beso el reloj, a ti que me enfermas, a ti que eres mi envenenada medicina.