Entraste sin preguntar y acomodaste tu risa en mi cama sin sueños.La tarde tartamudeaba sus primeras sombras en el ventanal mientrasyo te empezaba a contar que no puedo convidar más que promesas rotas,Vos te burlaste al oído: 'Mentime despacio, servime otra copa'.Y me invitaste a pasear a la orilla de tus tobillos.