| Voces, sólo voces, como ecos, como atroces chistes sin gracia; hace mucho tiempo escucho voces y ni una palabra. Mis ojos maltratados se refugian en la nada y se cansan de ver un montón de caras y ni una mirada. Una nueva noche fría en el barrio, los tranzas se llenan los bolsillos, las calles son nuestras aunque el tiempo diga lo contrario y los sueños no soñados ya se amargan la garganta y se callan y eso casi siempre (o siempre), les encanta. |