Entraste sin preguntar, acomodaste tu risa en mi cama sin sueños mientras la tarde tartamudeaba
sus primeras sombras en el ventanal. Yo te empezaba a contar que no puedo convidar más que promesas rotas, vos te burlaste al oído: 'Mentime despacio, servime otra copa' Y me sacaste a bailar a la sombra
de tu vestido, me invitaste a pasear a la orilla de tus tobillos. Antes de juntar la ropa dijiste: 'Ni se te ocurra soñar conmigo' y antes que el sol nos salpique te despediste: 'Adiós cantor, no tomes frío'. ¿Dónde vas a dormir esta noche princesa tibia de besos lerdos? ¿Dónde vas a dormir esta noche con tanto invierno ladrando por ahí?