6.1.11

Porque solía jugarse la vida al póker con la muerte; partida y revancha...


Parado con su "45", su gorro cowboy y su reloj mira la hora a lo malo, el ceño fruncido, todo un señor. Se comenta en el pueblo que tenía más vidas que un gato siamés, nunca se encuentra en problemas, siempre acompañado de su amiga fiel. Las muchachas del pueblo sueñan con robarle el corazón. Montado a su pingo cabalga la senda de la oscuridad, del faso, el alcohol, las mujeres, y sobre todo del azar. Y suele jugarse la vida al póker con la muerte; partida y revancha, no necesita el bueno, siempre la gana con esperanza y con la calidad del buen jugador ganaba dandole changüí y con las chirolas ajenas recorria los bares de por ahí. Nunca supo bien lo que era respetar la mujer del prójimo y si alguien se retobaba, de toque sabía que era el próximo. Hasta que un día un tío se enfadó y el cargador le vació, por supuesto fue de espaldas, nadie era más rápido que el señor.

Gente no-timida

20-4-2010

Descubrime