Era la presa perfecta de un cazador que me ignoraba, que sabia que existia pero que decidia ignorarme completamente, porque si no me hubiera visto, si hubiera desconocido mi existencia, quizas hubiera sido menos doloroso. Pero el decidio ignorarme por completo. Los amores juveniles son asi. Obsesivos, absolutos, a todo o nada. Lo terrible es que muchos años despues uno siga comportandose de la misma manera. Lo doloroso es que asi se quede uno: siendo una maldita obsesiva.