Habia tenido un principio de anorexia, pero en aquel momento todos entendimos o quisimos entender que simplemente era un berrinche adolescente.
De hecho, esa version de la realidad hubiera sido mucho mas placentera. Cuando volvi a la ciudad, mis padres estaban lo suficientemente enojados conmigo como para ponerme en penitencia o algo por el estilo. Pero como amigas no tenia y el telefono de casa nosonaba,no habia nadaque mepudieran hacer. El verano continuo y las aguas se calmaron. Pero no parami, que tenia que volver al colegio de guardapolvos y cartucheras. Me habia dejado el pelo largo, morocho, lacio y gracias a la natacion y a la dieta ahora pesaba casi nueve kilos menos. Con el tiempo empece a usar los jeans de mi mamá, cosa que jamas hubiera pensado hacer antes. Su ropa me quedaba bien. Casi sin querer, estaba comprando los mismo talles con ella. Puede decirse que, cuando regrese, era otra persona. Los que ates no asbian que yo existia ahora me miraban, se daban cuenta de mi presencia. Ya dar por enterad a la gente de que respiras es un logro.No solamente me sentia viva, tambien me veia linda. Empece a disfrutar de los beneficios de ser agraciada. Me pedian mi telefono las mujeres y me miraban los hombres. Comence a recibir llamadas de compañeras del colegio y a juntarme con el grupo mas popular. Yo estaba con el grupo; es decir, no dentro del grupo, pero al menos asistia a sus reuniones. Deje de lado a mis antiguas "amigas", las fracasadas del colegio y me sumegi en la superficialidad del adolescente del colegio privado. Compraba jeans carisimos y me vestia para que me miraran, no mas para esconderme. Para mis adentros pensaba: 'Si me vieran mis amigos del primer colegio, se asombrarian', ¡Como cambia la gente! ¿No, Enrique? Dos años despues y con varios kilos meos, ya era una sperficial mas. Me juntaba todas las tardes en la misma esquina con mis compañerasdel colegio para que nos miraran, para ser admiradas. Por fin estaba saboreando un poco de victoria. Y era dulce, casi sin calorias. Perfecta.
De hecho, esa version de la realidad hubiera sido mucho mas placentera. Cuando volvi a la ciudad, mis padres estaban lo suficientemente enojados conmigo como para ponerme en penitencia o algo por el estilo. Pero como amigas no tenia y el telefono de casa nosonaba,no habia nadaque mepudieran hacer. El verano continuo y las aguas se calmaron. Pero no parami, que tenia que volver al colegio de guardapolvos y cartucheras. Me habia dejado el pelo largo, morocho, lacio y gracias a la natacion y a la dieta ahora pesaba casi nueve kilos menos. Con el tiempo empece a usar los jeans de mi mamá, cosa que jamas hubiera pensado hacer antes. Su ropa me quedaba bien. Casi sin querer, estaba comprando los mismo talles con ella. Puede decirse que, cuando regrese, era otra persona. Los que ates no asbian que yo existia ahora me miraban, se daban cuenta de mi presencia. Ya dar por enterad a la gente de que respiras es un logro.No solamente me sentia viva, tambien me veia linda. Empece a disfrutar de los beneficios de ser agraciada. Me pedian mi telefono las mujeres y me miraban los hombres. Comence a recibir llamadas de compañeras del colegio y a juntarme con el grupo mas popular. Yo estaba con el grupo; es decir, no dentro del grupo, pero al menos asistia a sus reuniones. Deje de lado a mis antiguas "amigas", las fracasadas del colegio y me sumegi en la superficialidad del adolescente del colegio privado. Compraba jeans carisimos y me vestia para que me miraran, no mas para esconderme. Para mis adentros pensaba: 'Si me vieran mis amigos del primer colegio, se asombrarian', ¡Como cambia la gente! ¿No, Enrique? Dos años despues y con varios kilos meos, ya era una sperficial mas. Me juntaba todas las tardes en la misma esquina con mis compañerasdel colegio para que nos miraran, para ser admiradas. Por fin estaba saboreando un poco de victoria. Y era dulce, casi sin calorias. Perfecta.