23.5.11

abzurdah - donde lo oscuro y el placer se mezclan

Estábamos ya los dos desnudos y Alejo estaba encima de mi cuando a la vez sentí placer y una opresión en el pecho, una angustia mortal, esclavizante, que aunque trate de olvidar me invadio hasta lo mas profundo. Se dio cuenta. Paró, me miró. Me preguntó porque lloraba. Yo tenia los ojos rojos (lo se porque me arden mucho cuando los tengo asi) y las lagrimas parecían salir de la fuente de Salmacis. Me sentía horrible: deseaba tocar su piel, su cuerpo, pero no quería tener sexo. Necesitaba estar al lado suyo, abrazarlo, quizás hasta verlo dormir, pero tener sexo no era compatible con la angustia existencial que vivía en ese momento.

(Si flaca, definitivamente sos mi hermana perdida. Conste que mi historia es todavía mas triste, el ni siquiera se dio cuenta de que estaba llorando)

Gente no-timida

20-4-2010

Descubrime