Se abraza, se cuida y se estrella como un avión, sin razón.
Le asustan los ruidos y también la tranquilidad. Le gustan los mimos pero respira en soledad.. Se hace fuerte ahí, dónde no lo vi (y se esconde siempre que hay maldad.) El vive escondido conversando con su piedad, se queda en vilo para no tener que soñar.