Para salir, no hay que golpear. Si nunca fui bien recibido, no sé qué hago acá. Yo quiero estar a la izquierda del cero, no me analices, no voy a cambiar. Yo sé que no siempre gana el que pega primero, pero no sirve dejarse pegar.
Que frágil es mi mundo de nuevo, que fácil es señalarme con el dedo y yo sin poderte mirar.