26.1.12

Menelao habló finalmente.
- Helena..
Me volví hacia él.
- Si. Estoy aquí.
Silenciosamente, me envolvió entre sus brazos. Era mucho más alto que yo, y cuando me rodeó me sentí presionada contra su pecho y el resto del mundo quedó en negro.
- No puedo creer mi fortuna, que me eligieras...
Levanté mi rostro hacia el suyo. Nunca había besado a nadie antes, y no sabia qué esperar, qué hacer, pero me pareció natural.
Nos besamos. Él me abrazó, apretándome mucho contra él. Era tan extraño que me tocasen de aquella manera, que alguien fuera tan familiar con mi persona... Ahora aquel extraño ponía su boca encima de la mía. Me asusté y me sentí atrapada.

Helena de Troya - Margaret George

Gente no-timida

20-4-2010

Descubrime