No te encontré en el centro hoy, igual volví pensando en vos y grité tu nombre en el callejón
Después de la lluvia, el perfume de la angustia y el sonido del silencio que dejás cuando te vas, después de no sobrevivir a las mañanas de ese abril (nubladas como ninguna más), viajo bien adentro a la ciudad del desencuentro, capital del nuevo centro del vacío existencial. Libertad mi casa es un desastre, mi vida un poco más!