Te vas a acostumbrar a no buscarme,
a calentar tu cuerpo sin mi piel;
te vas a acostumbrar a no tocarme,
a comenzar el día y que yo no este.
Me voy a acostumbrar a no llamarte,
a no escribir tu nombre en un papel.
Y me voy a jurar ya no esperarte,
si tarde otra ves vas a volver.