Yo tambien participaba de ese oscuro sentimiento que tanto me habia asombrado descubrir en mis huespedes, aquella cortedad que les impelia a hablar de la guerra o de la lluvia en presencia de Camilo , y a no mirarlo, a no darse por enteradoos de que sufria , de que quiza necesitaba una palabra de consuelo, una de esas palabras hermosas que se dicen en las telenovelas pero que en la vida diaria nade se siente capaz de pronunciar. ¡Ah, misterios de este picaro corazón, señor, misterios de este picaro corazon humano!Rosaura a las diez - Marco Denevi